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Guía · Hoteles y Google

La web que Google muestra con el nombre de tu hotel puede no ser tuya.

Por Valery Camacho, abogada y cofundadora de Habiance · 20 de octubre de 2026

Haz esta prueba antes de seguir leyendo. Toma el celular, abre una ventana de incógnito y busca el nombre de tu hotel con la ciudad. Arriba aparece la ficha de Google, con fotos, reseñas, teléfono y un botón que dice Sitio web. Ese botón es la puerta de la persona que ya te eligió y solo quiere reservar. Ahora tócalo.

En octubre de 2026 hicimos ese mismo ejercicio con hoteles independientes de Barranquilla y Santa Marta, solo con información pública, como lo haría cualquier huésped. En Barranquilla revisamos 31 hoteles y en 6 el botón no llevaba a una página propia que funcionara. Otros 4 no tenían ninguna web enlazada. En Santa Marta apareció el mismo patrón con otras caras: un dominio puesto a la venta, otro que redirigía a un sitio de afiliado en italiano, una página de Wix vencida y una ficha cuya web era, sencillamente, la página de Booking.

Ninguno de estos hoteles estaba mal en Booking. Varios tenían buena calificación y cientos de reseñas. El problema está un paso antes, justo donde el huésped más decidido busca el camino corto para reservar.

Cinco formas de perder la web sin darte cuenta.

Un tercero usa tu nombre. En dos hoteles de Barranquilla, el dominio con el nombre del hotel mostraba una página con sus fotos y un botón de reservar que llevaba a Booking por un enlace de afiliado. Quien reserva por ahí termina en Booking, el hotel paga la comisión y alguien más cobra por haber puesto el enlace. No sabemos quién controla esos dominios; lo que vimos fue la redirección, y eso basta para que el huésped no llegue a ti.

El certificado venció. Un hotel tenía la web con el certificado de seguridad vencido desde hacía meses. Antes de mostrar la página, el navegador le pone al huésped una advertencia de sitio no seguro. Muy pocas personas siguen después de esa pantalla, y menos si están a punto de pagar.

El dominio se perdió. Webs que no cargan, páginas en construcción, un sitio de Wix que nadie renovó y un dominio con letrero de venta. Casi siempre la historia es la misma: el dominio lo compró alguien que ya no está, con un correo que nadie revisa, y vence sin que nadie se entere.

La web es otra plataforma. Hay fichas de Google cuyo sitio web es la página de Booking, el Instagram del hotel o un enlace de WhatsApp. Funciona para contestar dudas, pero no es un lugar donde el huésped pueda ver precios y reservar sin intermediarios.

El hotel tiene otro nombre. Encontramos fichas de Google con el nombre anterior del hotel, dos fichas distintas para el mismo lugar y una ficha que mostraba el hostal vecino del mismo dueño. También hoteles que en Booking siguen con un nombre viejo. Para el huésped son pistas confusas; para Google y para los asistentes de IA que leen esas fichas, son dos negocios distintos.

Por qué esto cuesta más de lo que parece.

Quien escribe el nombre de tu hotel en Google ya no está comparando destinos ni buscando lo más barato de la ciudad. Te está buscando a ti. Es la reserva más fácil que vas a recibir, y si el camino lo desvía a una agencia en línea, pagas por ella una comisión que en Booking suele moverse entre el 14 y el 25 %, según el tipo de propiedad y los programas que tengas activos.

Esto no es un argumento contra Booking. Booking es el canal que más trabajamos y el que trae a quienes todavía no te conocen; por eso escribimos sobre cómo rankear mejor ahí. La idea es otra: Booking para que te descubran, y tu web y tu ficha de Google para no pagar comisión por quienes ya te descubrieron. Cuando las dos piezas funcionan, la comisión promedio por reserva baja sin perder visibilidad.

Hay un efecto más silencioso. Cuando Google muestra precios en la ficha, pone los canales lado a lado. En un hotel de Barranquilla, Google mostraba la oferta de Booking a 273.696 pesos por una noche de enero. Verificamos en Booking la misma habitación, con las mismas condiciones, y costaba 156.420 con impuestos. El sitio oficial aparecía a 124.200, aunque no pudimos confirmar si ese valor incluía impuestos. El huésped que solo mira Google ve una diferencia que no existe, y el hotel no se entera. Si tu web no está conectada como sitio oficial, ni siquiera entras en esa comparación.

Y la búsqueda está cambiando. Los asistentes de IA que recomiendan dónde dormir leen esa misma ficha y esa misma web. Si la información está rota o pertenece a otro, lo que repiten también lo estará.

Cómo revisarlo en media hora.

No hace falta un técnico para hacer la primera revisión. Hace falta un celular, un computador y la paciencia de anotar lo que ves:

  • Busca el nombre del hotel con la ciudad en una ventana de incógnito, en el celular y en el computador. Toca cada botón de la ficha (sitio web, reservar, llamar) y anota a dónde lleva.
  • Entra a tu Perfil de Empresa en Google. Si no lo tienes verificado, reclámalo; si lo administra otra persona, Google tiene un proceso para solicitar la propiedad. Pon tu web real y tu WhatsApp.
  • Averigua a nombre de quién está el dominio, cuándo vence y con qué correo se renueva. Si la respuesta es "lo compró un sobrino" o "lo maneja la agencia de antes", ese es tu primer pendiente.
  • Abre tu web y mira si el navegador la marca como segura. Si avisa que no lo es, el certificado venció o nunca se instaló.
  • Usa el mismo nombre del hotel en Google, Booking, Airbnb, Instagram y el Registro Nacional de Turismo.
  • Si trabajas con un motor de reservas o con un PMS como Cloudbeds, pregunta si puede conectarse a Google para que tu web aparezca como sitio oficial al lado de las agencias.

Lo del nombre parece un detalle y no lo es. Un proyecto de decreto que hoy está en trámite permitiría a las plataformas retirar anuncios cuando los datos del registro no coincidan con los del prestador. Lo explicamos en qué cambiaría para hoteles con el nuevo decreto del RNT.

Recuperar el botón es el primer paso.

Una ficha que lleva a una web propia, segura y con motor de reservas es el piso. Lo que viene después es que esa web venda: que el precio directo tenga sentido frente a las agencias, que el huésped que ya vino vuelva sin intermediarios y que la marca del hotel genere demanda propia. Ese camino lo contamos paso a paso en cómo migrar de un solo canal a reserva directa.

Si al hacer la prueba descubriste que tu ficha está bien, mira la siguiente pista, que suele estar en el mismo lugar: cuántas reseñas tienes en Google y cuántas en Booking.

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En el diagnóstico gratis revisamos a dónde lleva tu ficha de Google, cómo apareces en Booking y qué precio ve el huésped en cada canal. Te enviamos tres hallazgos concretos en máximo 48 horas hábiles.

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Sigue leyendo: Tu hotel tiene 400 reseñas en Google y 19 en Booking. Eso dice algo →

Preguntas sobre la web del hotel en Google.

Busca el nombre del hotel con la ciudad en una ventana de incógnito y toca el botón de sitio web de la ficha. Si te lleva a una página que no administras, a un afiliado, a Booking, a una página en construcción o a una advertencia de sitio no seguro, en la práctica esa web no es tuya, aunque lleve tu nombre.

Sí. Si eres el propietario verificado del Perfil de Empresa en Google puedes editar el campo de sitio web. Si otra persona administra la ficha, Google tiene un proceso para solicitar la propiedad del perfil.

No. Booking trae a los huéspedes que todavía no conocen tu hotel; la web y la ficha de Google atienden a quienes ya te buscan por nombre. Las dos piezas juntas bajan la comisión promedio por reserva sin perder visibilidad.

Habiance